
Con los pies en la ventana y un cigarro en la mano, me puse a pensar en tí (y no me costó, ya me acostumbré a recordarte más de una vez al día). Hay veces que no me gusta que te aparezcas de esa forma en mis pensamientos, pero se siente tan cálido recordarte, que los deseos de repetir esto, se acrecentan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario